Las obras de Carolina Keller nos ponen frente a su particular modo de ver la realidad, minimizando lo anecdótico hacia la abstracción. Su interpretación del motivo e síntesis subjetiva. Nos preguntamos ¿desde qué perspectiva intelectual debe verse un cuadro, o contemplarse una pintura?
Durante el Siglo XX hemos avanzado hacia una categoría de igualdad entre ¨las formas¨ y el tema. En esto se evidencia que a Carolina Keller no le interesa lo referencial del color del paisaje, traspasando los instantes temporales para alcanzar lo atemporal. Lo que sucede en el terreno del cuadro está vinculado a instantes de su mundo, rodeada de espacios abiertos que han influenciado su obra, utilizando un ¨macro¨ para pequeños lugares. Necesito volver a la pregunta: ¿qué veo cuando miro un cuadro?
Cristina Dartiguelongue

Infinitos son los subterfugios que Carolina Keller emprende para ponerle vos a los atávicos residuos de la tierra. Merodean en el intento fantasmales escenas cotidianas, escondidas tras el griterío de materia que enciende caótico el espacio de aglomerado. Soporte y trabajo se unen en esa acumulación de vestigios del tiempo, como pueden ser la mica, conchillas y arena compactada.
Carol reemprende paciente la más antigua utopía del arte: el equilibrio del universo. Así ufanada, sella en el acrílico las indisolubles constantes minerales con expresivas oscuridades, otorgando a la mirada una proporción del tiempo, ese espacio de consuelo que nos da la representación de lo inmemorable.
Renato Rita SXXI